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Organización Mundial de la Salud (OMS)

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Institución

OMS

Descripción

Fundada en 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja con 194 Estados miembros para lograr una mejor salud para todos, en todas partes. Con sede en Ginebra, tiene una amplia presencia sobre el terreno con 50 oficinas en los países y 6 oficinas regionales. La OMS lleva a cabo campañas mundiales de prevención y promoción de la salud, elabora normas mundiales en una amplia gama de ámbitos relacionados con la salud y también trabaja sobre el terreno, junto con los gobiernos y los profesionales de la salud, para reforzar los sistemas sanitarios nacionales. Su principal órgano rector es la Asamblea Mundial de la Saluden el que participan todos los Estados miembros de la OMS.

 

 Retos y oportunidades urbanas

 

La urbanización, una de las principales tendencias mundiales del siglo XXI, tiene un impacto significativo en la salud. La mayoría de los 4.200 millones de personas que viven en las ciudades sufren de viviendas y transportes inadecuados, de un saneamiento y una gestión de residuos deficientes y de una calidad del aire que incumple las directrices de la OMS. El 91% de los habitantes de las zonas urbanas respira aire contaminado. Otras formas de contaminación, como el ruido, la contaminación del agua y del suelo, las llamadas "islas de calor urbanas" y la falta de espacio para caminar, montar en bicicleta y llevar una vida activa, convierten a las ciudades en potenciales epicentros de epidemias de enfermedades no transmisibles y en motores del cambio climático. Alrededor de 40% del crecimiento urbano se produce en barrios marginales que carecen de agua potable y saneamiento. En lo que respecta a las dietas saludables, la urbanización aumenta la distancia de la granja al plato, lo que impulsa la demanda de alimentos poco saludables y procesados.

En consecuencia, las ciudades se enfrentan a la triple carga sanitaria de enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA, la tuberculosis, la neumonía, el dengue y la diarrea; a enfermedades no transmisibles como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, el asma, el cáncer, la diabetes y la depresión; y a la violencia y las lesiones, incluidas las de tráfico.

La urbanización rápida y no planificada puede tener muchas repercusiones sociales y medioambientales negativas para la salud, que afectan más a los más pobres y vulnerables. La pandemia de COVID-19 ha demostrado que las ciudades suelen llevarse la peor parte de las emergencias sanitarias.

Sin embargo, la pandemia de COVID-19 también ha demostrado el papel crucial de las ciudades a la hora de liderar la respuesta de primera línea, prestar servicios esenciales y encabezar la recuperación a largo plazo. La urbanización sostenible y bien planificada puede aportar beneficios sanitarios y económicos. Las ciudades pueden crear oportunidades para mejorar la salud, crear entornos más limpios y actuar sobre el clima. Unas políticas urbanas sólidas deben dar prioridad a la salud, ya que es esencial para fomentar unos buenos medios de vida urbanos, construir una mano de obra productiva, crear comunidades resistentes y vibrantes, permitir la movilidad, promover la interacción social y proteger a las poblaciones vulnerables.

 

 

La OMS y la salud urbana

 

Para el año 2023, la OMS se propone lograr la Objetivos del triple de billonesque esbozan un ambicioso plan para que el mundo logre una buena salud para todos, utilizando políticas y programas con base científica:

  • 1.000 millones de personas más se benefician de la cobertura sanitaria universal,
  • 1.000 millones de personas más protegidas contra las emergencias sanitarias,
  • 1.000 millones de personas más disfrutando de mejor salud y bienestar.

 

En consonancia con ese ambicioso plan, la OMS apoya a las ciudades en la elaboración y configuración de políticas y acciones sanitarias adecuadas. De hecho, la salud urbana tiene una importancia crítica para la agenda sanitaria mundial más amplia. Por ello, la OMS aborda la salud urbana de múltiples maneras transversales, centrándose en la mejora de la calidad del aire, el agua y el saneamiento y otros determinantes ambientales; la planificación urbana saludable; los entornos más sanos y libres de humo; la movilidad segura y saludable; la prevención de la violencia y los traumatismos; los sistemas alimentarios y las dietas saludables; la gestión ambiental de las enfermedades transmitidas por vectores; la preparación y las respuestas a las emergencias en los entornos urbanos.

Trabajar en todos los sectores con todas las partes interesadas y garantizar la coherencia de las políticas en los distintos ámbitos es fundamental para crear entornos favorables y propicios para la salud y garantizar que las consideraciones de salud y equidad se integren en todo el proceso de planificación, las inversiones y las decisiones políticas a nivel local.

La OMS apoya el fortalecimiento de la base empírica para que los responsables políticos puedan tomar decisiones informadas a la hora de abordar los riesgos sanitarios. La OMS lidera y participa en actividades de asociación que fomentan los intercambios entre ciudades y ayuda a desarrollar marcos institucionales y políticos para una buena gobernanza urbana para la salud y el bienestar en las ciudades.

Para ello, la OMS ha creado un repositorio de recursos sobre salud urbanaque incluye recursos que proporcionan apoyo técnico y ofrece informes y directrices estratégicas, herramientas de evaluación del impacto en la salud y otros productos relevantes para la salud urbana y las ciudades.

 

Redes e iniciativas urbanas de la OMS

 

La OMS adopta un enfoque holístico de la salud urbana y apoya a las ciudades para que trabajen en temas específicos. Ha desarrollado diversas redes y apoya iniciativas, como :

 

1. Ciudades Saludables de la OMS en las seis regiones diferentes

A Ciudad Saludable tiene como objetivo:

  • crear un entorno favorable a la salud,
  • lograr una buena calidad de vida,
  • proporcionar las necesidades básicas de saneamiento e higiene,
  • proporcionar acceso a la asistencia sanitaria.

Ser una ciudad saludable incluye no sólo las infraestructuras sanitarias, sino también el compromiso de mejorar el entorno de la ciudad y la voluntad de forjar las conexiones necesarias en los ámbitos político, económico y social.

Basándose en esa definición, la OMS apoya un movimiento mundial de Ciudades Saludables para que la salud ocupe un lugar destacado en la agenda social, económica y política de los gobiernos municipales. El movimiento adopta diferentes formas en las seis regiones. La Oficina Regional de la OMS para Europa dirige una red de ciudades designadas sobre la base de compromisos claros, y también apoya a las redes nacionales. La Oficina Regional para el Mediterráneo Oriental cuenta con un sistema de concesión del estatus de Ciudades Saludables a las ciudades de los países de la región, basado en una autoevaluación y evaluación local. Las Ciudades Saludables de la región del Pacífico Occidental cuentan con el apoyo de la Alianza de Ciudades Saludables del Pacífico Occidental, una organización no gubernamental dirigida por la Facultad de Medicina de Tokio, e incluyen un sistema de entrega de premios a las ciudades que han tenido éxito. El enfoque de Ciudades Saludables también se aplica en la región de África, en las Américas y en el Sudeste Asiático. Algunas regiones convocan regularmente reuniones de alcaldes y otras emiten declaraciones de apoyo a las Ciudades Saludables en distintos ámbitos.

 

2. Iniciativa de Salud Urbana de la OMS

El Iniciativa de Salud Urbana de la OMS (UHI) pretende reducir las muertes y enfermedades asociadas a los contaminantes atmosféricos y climáticos, salvando vidas al vincular la salud, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. El objetivo de UHIIt es dotar al sector sanitario de los datos, las herramientas y la capacidad necesarios para demostrar al público y a los responsables de la toma de decisiones toda la gama de beneficios sanitarios y climáticos que pueden obtenerse de la aplicación de políticas y estrategias locales de reducción de emisiones. Actualmente hay dos ciudades piloto en esta iniciativa: Accra (Ghana) y Katmandú (Nepal).

 

3. Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con la Edad de la OMS

Este red ayuda a las ciudades y comunidades a crear entornos que apoyen y mantengan la salud en la tercera edad. Facilita el intercambio de información, conocimientos y experiencias y apoya a las ciudades y comunidades para que encuentren soluciones adecuadas, innovadoras y basadas en la evidencia. COVID-19 demostró una vez más que las personas mayores pueden verse afectadas de forma desproporcionada. El aislamiento físico de su red social tradicional -incluida la familia, los amigos y los profesionales sanitarios- aumenta el riesgo de aislamiento social, ansiedad y soledad, lo que puede repercutir negativamente en la salud física y mental. Los gobiernos locales han estado en primera línea para tomar las medidas necesarias para reducir estos impactos de la COVID-19. La página web Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con la Edad de la OMS incluye actualmente 1.333 ciudades y comunidades en 47 países, con más de 298 millones de personas en todo el mundo. En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la red fomenta Envejecimiento saludable y no deja a nadie atrás.

 

4. La campaña BreatheLife

BreatheLife es una campaña mundial que moviliza a las ciudades y a las personas para que actúen contra la contaminación atmosférica a fin de proteger nuestra salud y el planeta. La campaña está dirigida por la OMS, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC). Proporciona una plataforma para que las ciudades compartan las mejores prácticas y demuestren los avances en su camino para proteger la salud de la contaminación atmosférica y cumplir los objetivos de calidad del aire de la OMS para 2030.

 

5. Asociación Bloomberg para ciudades saludables

El Asociación Bloomberg para Ciudades Saludables es una red mundial de ciudades comprometidas a salvar vidas mediante la prevención de enfermedades no transmisibles (ENT) y lesiones. Permite a las ciudades de todo el mundo llevar a cabo una política de alto impacto o una intervención programática para reducir las ENT y las lesiones en sus comunidades. Las ciudades pueden recibir apoyo para llevar a cabo intervenciones en 14 áreas específicas, desde la creación de una ciudad libre de humo, pasando por la imposición de impuestos a las bebidas azucaradas, hasta la promoción de la movilidad activa.

 

 

Trabajo normativo y áreas programáticas de la OMS

 

1. Orientaciones de la OMS para reforzar la preparación ante las emergencias sanitarias en las ciudades

Uno de los documentos de orientación operativa más recientes de la OMS, dirigido a las autoridades nacionales y locales, pretende apoyar los esfuerzos de preparación para las emergencias sanitarias urbanas. El documento de orientación de la OMS "Fortalecimiento de la preparación para emergencias sanitarias en ciudades y entornos urbanos: orientación para las autoridades nacionales y locales" identifica los desafíos en 8 áreas clave de la preparación para las emergencias sanitarias (incluyendo la gobernanza y la financiación, la coordinación multisectorial, la alta densidad de población y el movimiento, la participación de la comunidad, los datos, etc.). Dada la importancia de las ciudades en la prevención, la preparación y la respuesta a las emergencias sanitarias, es necesario centrarse más en los entornos urbanos para que los países mejoren su seguridad sanitaria general. En el documento de orientación de la OMS se proponen varios enfoques y acciones para configurar la capacidad de las autoridades nacionales y locales de prepararse mejor para una emergencia de salud pública en una ciudad o un entorno urbano.

En mayo de 2022, la 75ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución sobre el "Fortalecimiento de la preparación y respuesta a las emergencias sanitarias en ciudades y entornos urbanos". En ella se reconoce el importante papel que desempeñan las ciudades y las autoridades locales en la prevención, preparación y respuesta a las emergencias sanitarias. La resolución insta a los Estados miembros a prestar la debida atención a la preparación y la respuesta a las emergencias sanitarias en las ciudades y los entornos urbanos. Solicita a la OMS que preste apoyo técnico para reforzar las capacidades y las posibilidades de preparación y respuesta a las emergencias sanitarias urbanas.

 

2. Directrices de la OMS sobre la calidad del aire

Directrices de la OMS sobre la calidad del aire son un ejemplo que demuestra la importancia de incluir a los gobiernos locales para un trabajo eficaz en materia de salud. Las políticas y la planificación urbanas saludables desempeñan un papel fundamental para alcanzar los niveles de calidad del aire recomendados por la OMS, generando impactos positivos en la salud y ahorros económicos. Las directrices son un conjunto de recomendaciones basadas en la evidencia de los valores límite para contaminantes atmosféricos específicos desarrollados para ayudar a lograr una calidad del aire que proteja la salud pública. La primera publicación de las directrices fue en 1987. Desde entonces, varias versiones actualizadas (la última en junio de 2021) aseguran su continua relevancia y apoyan una amplia gama de opciones políticas para la gestión de la calidad del aire.

 

3. Directrices de la OMS sobre vivienda y salud

La mejora de las condiciones de la vivienda puede salvar vidas, prevenir enfermedades, aumentar la calidad de vida, reducir la pobreza y ayudar a mitigar el cambio climático. La vivienda es cada vez más importante para la salud a la luz del crecimiento urbano, el envejecimiento de la población y el cambio climático. Publicado en 2018, el informe de la OMS Directrices sobre vivienda y salud apoyar a los socios de los países en el desarrollo de herramientas y estrategias para traducir los estándares normativos en materia de vivienda en acciones nacionales. Para ello, colabora con una amplia red de socios internacionales, entre ellos Las oficinas regionales y de país de la OMS; los ministerios de salud; los ministerios de edificación y construcción; los centros colaboradores de la OMS; otros organismos de las Naciones Unidas, en particular el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat); y organizaciones no gubernamentales.

 

Recursos adicionales

 

 

Personas de contacto

 

  • Sra. Nathalie Roebbel, Jefe de la Unidad de Salud Urbana, roebbeln@who.int
  • Sra. Faten Ben Abdelaziz, Jefe de la Unidad de Mejora del Bienestar, benabdelazizf@who.int
  • Sr. Ludy Prapancha Suryantoro, Jefe de Unidad, Compromiso Multisectorial para la Seguridad Sanitaria, suryantorol@who.int
27 de junio de 2022